Me convertí en mamá y descubrí sentidos que un poco se habian atrofiado: el olfato y el tacto por ejemplo. Esas caricias que nos hacemos, ese perfume que tienes en tu cabello. Siempre el mismo perfume, lo reconocería entre millones de olores. Ese es el tuyo, dulce y suave como tú. Nunca olvidaré nuestras noches mezclados entre respiraciones, perfume de leche y amor. Días enteros mirándote, memorizando cada pulgada de ti. Llegaste a mi vida trayendo una nueva yo, hecha de amor y paciencia, de ánimo, de risas y sensibilidad. Una yo que en la noche te mira dormir y te besa despacito. Tú sonries con los ojos cerrados y yo siento en el pecho un calor que sólo tú me haces sentir. Mañana no recordarás todo lo que he llorado por ti, por el miedo y la alegría de tenerte. Pero no importa. Lo que importa es que yo no lo olvidaré. Por eso las mamás no dejan de amar. Porque no olvidan.
Comments
Loading comments...
You must be logged in to comment. Log in here